jueves 2 de julio de 2009

Judith Butler para principiantes

Judith Butler es la autora de uno de los libros más influyentes del pensamiento contemporáneo, El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad, donde ya en los años noventa ponía en jaque la idea de que el sexo es algo natural mientras el género se construye socialmente. Sus trabajos filosóficos, complejos y muy difíciles de divulgar sin desvirtuar, han contribuido a construir lo que hoy se conoce como Teoría Queer y tuvieron un papel fundacional en el desarrollo del movimiento queer. Esta breve guía se detiene en puntos clave de su pensamiento.
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Butler y su giro copernicano

Ese giro se produce en torno del género y marcó la evolución de las concepciones que se venían teniendo al respecto dentro del feminismo. Cuando en 1990 publica El género en disputa, las ideas se dividían a grandes rasgos entre las que entendían al género como la interpretación cultural del sexo y aquellas que insistían en la inevitabilidad de la diferencia sexual. Ambas presuponían que el “sexo”, entendido como un elemento tributario de una anatomía que no era cuestionada, era algo “natural”, que no dependía de las configuraciones sociohistóricas.

Butler plantea que el “sexo” entendido como la base material o natural del género, como un concepto sociológico o cultural, es el efecto de una concepción que se da dentro de un sistema social ya marcado por la normativa del género. En otras palabras, que la idea del “sexo” como algo natural se ha configurado dentro de la lógica del binarismo del género.

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Judith en el principio de los movimientos queer

Este planteamiento, a partir del cual el sexo y el género son radicalmente desencializados, desestabilizó la categoría de “mujer” o “mujeres”, y obligó a la perspectiva feminista a reconcebir sus supuestos, y entender que “las mujeres”, más que un sujeto colectivo dado por hecho, era un significante político. Al mismo tiempo, esta aguda desencialización del género, la idea de que las normas de género funcionan como un dispositivo productor de subjetividad, sirvió de fundamento teórico y dio argumentos y herramientas a una serie de colectivos, catalogados como minorías sexuales, que también, junto a las mujeres, eran (y continúan siendo) excluidos, segregados, discriminados por esta normativa binaria del género. En este sentido, el giro copernicano de Butler ayudó mucho al impulso y la expansión de los movimientos queer, y también trans e intersex.

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Y el sexo..., ¿dónde está?

La impronta de Michel Foucault, y en particular su trabajo en la Historia de la sexualidad, es evidente. Ahora bien, si en el caso de Foucault el dispositivo de la sexualidad no tiene en cuenta el género, para Butler es esencial. A partir de Butler el género ya no va a ser la expresión de un ser interior o la interpretación de un sexo que estaba ahí, antes del género. Como dice la autora, la estabilidad del género, que es la que vuelve inteligibles a los sujetos en el marco de la heteronormatividad, depende de una alineación entre sexo, género y sexualidad, una alineación ideal que en realidad es cuestionada de forma constante y falla permanentemente.

Es importante insistir en que Butler no quiere decir que el sexo no exista, sino que la idea de un “sexo natural” organizado en base a dos posiciones opuestas y complementarias es un dispositivo mediante el cual el género se ha estabilizado dentro de la matriz heterosexual que caracteriza a nuestras sociedades. Puesto en otros términos, no se trata de que el cuerpo no sea material, no se trata de negar la materia del cuerpo en pos de un constructivismo radical, simplemente se trata de insistir en que no hay acceso directo a esta materialidad del cuerpo si no es a través de un imaginario social: no se puede acceder a la “verdad” o a la “materia” del cuerpo sino a través de los discursos, las prácticas y normas.

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El género como performance

Antes que una performance, el género sería performativo. Esta diferencia entre pensar al género como una performance y pensar en la dimensión preformativa del género no es trivial. Decir que el género es una performance no es del todo incorrecto, si por ello entendemos que el género es, en efecto, una actuación, un hacer, y no un atributo con el que contarían los sujetos aun antes de su “estar actuando”. Sin embargo, en la medida en que este performar o actuar el género no consiste en una actuación aislada, “un acto” que podamos separar y distinguir en su singular ocurrencia, la idea de performance puede resultar equívoca. Hablar de performatividad del género implica que el género es una actuación reiterada y obligatoria en función de unas normas sociales que nos exceden. La actuación que podamos encarnar con respecto al género estará signada siempre por un sistema de recompensas y castigos. La performatividad del género no es un hecho aislado de su contexto social, es una práctica social, una reiteración continuada y constante en la que la normativa de género se negocia. En la performatividad del género, el sujeto no es el dueño de su género, y no realiza simplemente la “performance” que más le satisface, sino que se ve obligado a “actuar” el género en función de una normativa genérica que promueve y legitima o sanciona y excluye. En esta tensión, la actuación del género que una deviene es el efecto de una negociación con esta normativa.

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Poderes y políticas

Hablar de género es hablar de relaciones de poder. Hay que tener muy en cuenta que en esta negociación, el no encarnar el género de forma normativa o ideal supone arriesgar la propia posibilidad de ser aceptable para el otro, y no sólo esto, sino también, incluso, supone arriesgar la posibilidad de ser legible como sujeto pleno, o la posibilidad de ser real a los ojos de los otros, y aun más, supone en muchos casos arriesgar la propia vida. En este sentido, la oportunidad política a la que abren los señalamientos de Butler se debe a que si el género no existe por fuera de esta actuación, y las normas del género tampoco son algo distinto que la propia reiteración y actuación de esas mismas normas, esto quiere decir que ellas están siempre sujetas a la resignificación y a la renegociación, abiertas a la transformación social. Estas normas que son encarnadas por los sujetos pueden reproducirse de tal modo que la normas hegemónicas del género queden intactas. Pero también estas normas viven amenazadas por el hecho de que su repetición implique un tipo de actuación que pervierta, debilite o ponga en cuestión esas mismas normas, subvirtiéndolas y transformándolas. Esta inestabilidad constitutiva de las normas es una oportunidad política.

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La aparición de la homosexualidad

En paralelo con otras autoras que también han revisado el hecho de que las ideas que conlleva el género han sido tributarias de la matriz heterosexual –como por ejemplo Monique Wittig, Adrienne Rich o Gayle Rubin– los planteamientos de Butler apuntan a señalar que los ideales de masculinidad y feminidad han sido configurados como presuntamente heterosexuales. Si desde el esquema freudiano, por ejemplo, se parte de la idea normativa de que la identificación (con un género) se opone y excluye la orientación del deseo (se deseará el género con el cual no nos identificamos) –identificarse como mujer implicaría que el deseo debería orientarse hacia la posición masculina, y viceversa–, Butler planteará que esto no es necesariamente así. (Este es el prejuicio que permite entender el hecho de que históricamente se haya pensado en la idea de que un hombre que desea a otros hombres tenderá a ser necesariamente afeminado, y lo mismo en el caso de las mujeres, que si desean lo femenino, esto deberá asociarse con la identificación con lo masculino)

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La ley del deseo

Desde el punto de vista de Butler, deseo e identificación no tienen por qué ser mutuamente excluyentes. Y aún más, ni siquiera, ni tampoco, éstos tendrían por qué ser necesariamente unívocos. No hay ninguna razón esencial que justifique que una debe identificarse unívoca e inequívocamente con un género completa y totalmente. Asimismo, tampoco habría ninguna necesidad en que una deba orientar su deseo hacia un género u otro. Tal es el caso por ejemplo de la bisexualidad.

En tanto ideales a los que ningún sujeto puede acceder de forma absoluta, masculinidad y feminidad pueden ser –y de hecho son– distribuidos, encarnados, combinados y resignificados de formas contradictorias y complejas en cada sujeto. Y no hay encarnaciones o actuaciones de la feminidad o de la masculinidad que sean más auténticas que otras, ni más “verdaderas” que otras. Lo que habría, en todo caso, son formas de negociación de estos ideales más sedimentados, y por ende naturalizados o legitimados que otros, lo que consecuentemente los vuelve “más respetables” de acuerdo con un imaginario social que continúa siendo primordialmente heterocéntrico.

Leticia Sabsay
Socióloga (UBA) Doctora por la Universidad de Valencia. Sus temas de investigación abordan la articulación de los conceptos de género, subjetividad y ciudadanía en la teoría feminista contemporánea. Participò con Judith Butler en el dictado del Seminario de doctorado “Performatividad, género y teoría social: la revisión de la categoría de sujeto”, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


ENTREVISTA
La invención de la palabra
¿Cómo ve el devenir de la potencia de lo que usted llamó la “matriz heterosexual” en las últimas cinco décadas? ¿Qué cambios han ocurrido y a qué cree que se deben?
–Pienso que tenemos que asumir que “la matriz heterosexual” es una manera de intentar describir las cambiantes operaciones de la heterosexualidad hegemónica y obligatoria, y que esta “matriz” no tiene una única formulación. A veces, una construcción teórica como “matriz heterosexual” actúa como punto de partida para un análisis pero no es en sí misma descriptiva. Podríamos hablar sobre cambios producidos en las últimas cinco décadas dentro de ciertos contextos geopolíticos y seguramente notaremos que hay más espacio para otros modos de la sexualidad –gay, lesbiana, bisexual–, pero también tendríamos que advertir los nuevos métodos de normalización que emergieron en las mismas décadas. Lo que podría ser importante de considerar es la manera en que la separación entre reproducción y sexualidad es evidente para gente de cualquier orientación sexual. Aunque también habría que recordar que el funcionamiento de la matriz heterosexual no sólo impone heterosexualidad sino que también controla los términos del género. Por lo tanto, es importante también hacer un seguimiento de cómo los modos de presentación de las cuestiones de género ya no están vinculadas con la orientación sexual de manera clara o previsible. Hay, por supuesto, lugares en el globo donde es más difícil seguir el “progreso”, así que probablemente necesitemos desarrollar un mapa dinámico y complejo para ensayar y pensar más cuidadosamente cuándo y dónde opera la matriz heterosexual.

¿Cómo imagina un futuro donde la norma binaria se haya diluido?–No es necesario imaginarse un futuro en este sentido porque la impugnación del sistema binario de géneros ya ha sucedido. De alguna manera, ha sucedido. El desafío es encontrar un mejor vocabulario para las maneras de vivir el género y la sexualidad que no encaje tan fácilmente en la norma binaria. De esta manera, el futuro está en el pasado y en el presente, pero necesitamos producir la palabra en la que la complejidad existente pueda ser reconocida y en donde el miedo a la marginación, patologización y la violencia sea radicalmente eliminado. Tal vez nuestra lucha sea menos para producir nuevas formulaciones del género que para construir un mundo en el que la gente pueda vivir y respirar dentro de la sexualidad y el género que ya viven.

¿Qué consecuencias políticas traen aparejadas estas nuevas perspectivas?–Algunas son claras: la oposición en la calle a la violencia médica y policial contra la gente transgénero, la conformación de nuevas alianzas entre feministas, lesbianas, gays y bisexuales, queer, genderqueer, transgéneros, intersex; la despatoligización de la homosexualidad y la transexualidad dentro de los manuales y prácticas médicas, la producción de espacios culturales donde a través del arte es posible explorar las luchas y los placeres de estas vidas particulares, el desarrollo de formas de activismo basadas menos en una identidad estricta que en una forma de afiliación donde la diferencia tenga más valor que la superación de ésta.

¿Es posible adaptar su trabajo teórico, sobre todo el vinculado con los temas de género, a la vida cotidiana?–Hay varias formas de responder esa pregunta. Mi primera respuesta es decir que el trabajo y el amor están relacionados, y con eso quiero decir que amo mi trabajo y que mi trabajo proviene en parte de reflexiones sobre las condiciones del amor. Pero más que eso, creo que el género tiene mucho que ver con las relaciones que mantenemos en la vida. No siempre es el aspecto más importante de toda relación, pero el género es una forma de relacionarse. Pienso que la gente, en todo el mundo, está confundida con el género, incluso cuando lo están disfrutando, así que miran los recursos culturales que tienen a su disposición para que estas cuestiones tengan sentido. La teoría académica es sólo un recurso entre otros.

Pero dado que usted teoriza sobre el amor, la sexualidad, el deseo y el género, ¿hay alguna forma de aplicar algunos de sus postulados?–No pienso que la teoría deba ser aplicada. No se trata de un conjunto de prescripciones abstractas aplicables a la vida práctica. La teoría no te dice cómo hacer las cosas, pero abre posibilidades. En un mundo que constantemente cierra posibilidades, es importante abrirlas. Una vez, Nancy Fraser (filósofa feminista norteamericana) me preguntó cómo se podía distinguir entre las posibilidades que había que valorar y las que no. Ella quería una forma de medir normas. Pero yo creo que se trata de maximizar las posibilidades de vivir la vida, aunque ésta sea precaria. De todos modos, cuando la gente toma una teoría y luego hace su propio análisis sobre una práctica social determinada –algo que yo no podría hacer– es algo maravilloso. Porque esa teoría sale del contexto en el que fue creada y entra en otro y se convierte en algo diferente. Para mí, la teoría es un gesto insuficiente. Hay que retomarla en distintos contextos para que se convierta en algo diferente. Y recién cuando esto ocurre la teoría es exitosa.

¿Y entonces es posible dejar una marca en el mundo?–Cuando estaba en la facultad, yo formaba parte de un emergente movimiento gay y lésbico (por entonces no existía lo “queer”) y era una feminista comprometida. Lo que no entendía era cómo iba a poder juntar todos estos mundos diferentes. Parecían separados y que habría riesgos si intentaba unirlos. Pero, de a poco, de alguna forma se unieron, y yo me encontré en una posición afortunada. No estoy segura de que, como persona, yo pueda hacer una diferencia. Pero formo parte de un movimiento de pensamiento más grande que ha hecho y hace una diferencia.

Usted apoyó a Obama antes de su elección. Hasta ahora, ¿está satisfecha con sus primeros meses en el gobierno?–Es verdad que voté a Obama en las primarias demócratas y en la elección final, pero tenía algunas dudas sobre sus posiciones. Es un demócrata centrista y es importante saber que la “izquierda” consiste en movimientos sociales radicales que no siempre están bien representados por Obama o sus funcionarios. Mi esperanza es que surja una práctica de la crítica en la izquierda. Por supuesto que estamos aliviados ahora que Bush se fue y que Obama está en el poder. Pero hay que recordar que Obama nunca apoyó el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y que tenía el poder para influenciar en la votación de California que anuló el matrimonio gay. Pero, por razones tácticas, eligió no hacer nada. Y estuvo dolorosamente callado durante el ataque a Gaza, incluso cuando debería ser claro para él que los judíos progresistas ahora están preparados para criticar la violencia del Estado israelí. También eligió en su gabinete a gente que es muy conocida por su misoginia y racismo, como Lawrence Summers (N. de la R: profesor en Harvard y director del Consejo Nacional Económico). Así que veamos cuán lejos está dispuesto a ir con respecto a las decisiones más difíciles. Debo decir que luego de sus primeros tres meses en el gobierno estoy más contenta de lo que había pensado. Cuando fue electo, me preocupaba que tanta gente estuviera enamorada de él y lo idealizara y que luego se decepcionara por completo o que “disculpara” sus numerosos compromisos con fuerzas más conservadoras. Pero creo que Obama hizo un buen trabajo al asegurarse de que la gente no lo viera como un Mesías. Ofrece esperanza, pero no redención, lo que para mí es un alivio. Ya veremos qué posición tomará su gobierno en cuanto al aborto. En mi opinión, ésta es una pregunta abierta.

¿Le resulta llamativo que en este momento se discuta en distintos lugares del mundo –con el apoyo de múltiples personalidades públicas– la legalización del matrimonio gay y que el aborto, a su vez, siga siendo un tema tabú o defendido sólo por grupos de mujeres militantes?–Es importante considerar cómo el movimiento “pro-matrimonio” ha limpiado las relaciones homosexuales y neutralizado el radicalismo sexual. Ahora gira alrededor de imágenes de monogamia y propiedad. Y, sin embargo, la práctica del aborto es muchas veces presentada como una opción socialmente condenable o estigmatizada por la pérdida de status de clase. Así que me parece que necesitamos repensar el feminismo y los movimientos sexuales radicales para tomar en cuenta formas de filiación que no son conyugales y que no siempre se basan en derechos de propiedad. Y también habría que volver a aliar al movimiento gay y lésbico (y a los bisexuales) con el feminismo y la crítica de la opresión de clase. Mi temor es que en los Estados Unidos estemos aceptando los términos de la democracia liberal participativa en el sentido amplio del compromiso político. Por supuesto, quiero esa democracia, pero quiero que sigamos preguntándonos qué es lo que la democracia radical nos pide ahora.

¿Cómo ingresa el concepto de familia en esta historia? ¿Cree que se ha modificado?–Creo que tenemos que distinguir “familia” de “parentesco”, pensando parentesco como ese grupo de personas de las que dependemos y que dependen de nosotros, una comunidad que participa de las mayores celebraciones y pérdidas de nuestras vidas. Creo que es un error restringir la idea de parentesco a la familia nuclear. Creo que todos necesitamos producir y sostener este tipo de comunidades. Demasiado peso emocional se deposita sobre la familia y la pareja, y encima estas instituciones deben abrirse a mundos más amplios. No es necesario estar unidos por la sangre o por el matrimonio para convertirse en esenciales unos para los otros. No solamente tenemos que imaginarnos más allá de estas maneras de relacionarnos sino también cómo podríamos vivir en ellas.

Informe: Milagros Belgrano Rawson.

miércoles 1 de julio de 2009

Laberinto Queer

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Hola a tod@s actualmente me estoy leyendo el libro EL LABERINTO QUEER: LA IDENTIDAD EN TIEMPOS DEL NEOLIBERALISMO se los recomiendo.


Este libro explica la génesis de la teoría queer y su desarrollo, analizando y recopilando los diferentes discursos
que se ven implicados en ella. Ofrece al lector de habla hispana unas claves de lectura para un nuevo concepto crítico nacido en el mundo anglosajón, poco conocido aún en España pero imprescindible para comprender
los parámetros en los que se mueven los estudios sobre género y la homosexualidad a día de hoy.
Debido a la complejidad del concepto, una de las finalidades de Laberinto queer es llegar a una definición; por ello, aborda una serie de cuestiones epistemológicas para precisar en qué consiste esta teoría, revisando conceptos tales como sexualidad, poder y política para explicar finalmente el contexto histórico que dio lugar al nacimiento del activismo queer. Por esta razón, es inevitable revisar los últimos planteamientos abordados por el feminismo, la filosofía de la posmodernidad y los estudios culturales.
La parte central del libro reflexiona sobre los pilares fundamentales de la teoría ―una identidad en continuo proceso de construcción y la articulación del deseo en la práctica de una sexualidad no normativa―, abordando
cuestiones como el supuesto fin de las ideologías o el mito de la desaparición de las clases sociales, sin descuidar un análisis de las consecuencias que conlleva la globalización y el actual papel del activismo en la sociedad civil.
Este libro se hace eco del interés que despertó el ensayo Teoría queer publicado por la Editorial Egales en 2005, ampliando los planteamientos que en él aparecían esbozados en torno a este argumento.

lunes 29 de junio de 2009

Feliz día del Orgullo LGBTTTIQ 2009

DENUNCIA DE LA MANIPULACIÓN POLÍTICA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS GAYS, LESBIANAS, TRANSEXUALES Y BISEXUALES EN SANTA CRUZ DE TENERIFE

Comunicado oficial : ASOCIACIÓN DE GAYS, LESBIANAS BISEXUALES Y TRANSEXUALES ALGARABIA TENERIFE


ANTE LA PROGRAMACIÓN DE ACTIVIDADES DE LA SEMANA ARCOIRIS EN SANTA CRUZ DE TENERIFE QUE BANALIZA LA LUCHA POR LOS DERECHOS EN LA ISLA



Colectivo LGTB de Tenerife

Desde el colectivo LGTB ( gays, lesbianas, bisexuales y transexuales) Algarabía queremos denunciar la manipulación que el partido popular (PP) está realizando estos días implicándose en la organización de la semana del arcoiris en SC de Tenerife.



Nos sorprende que un edil del partido popular, Angel Llanos, carecterizado por una sangrante homofobia y transfobia, se abandere y adueñe de la bandera arcoiris, la de los seis colores que representa al colectivo LGTB mundial.



Independientemente de que nuestro colectivo no esté de acuerdo con este evento que se lleva a cabo en S/C de Tenerife, coincidiendo con la semana del orgullo LGTB, cosa que justificamos en su momento, no deja de sorprendernos que un partido que tiene un recurso de inconstitucionalidad sobre la reforma de la ley de matrimonio (matrimonio homosexual) y que acaba de negarse a una iniciativa en el Congreso de Los Diputados que pretendía llevar a cabo una declaración de apoyo institucional a los homosexuales y transexuales perseguidos por su condición sexual, con motivo de la celebración del Día del Orgullo LGTB, se haya involucrado de esta forma en la celebración del orgullo, por encima de los colectivos que venimos luchando por los derechos de las personas gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, haciendo de este acto, un acto institucional.

Cansados de ver cómo se comercializa con nuestra orientación sexual e identidad de género, nos preocupa que aquellos que nunca nos han respetado, e incluso nos han tachado de enfermos, sean hoy los que abanderen el movimiento LGTB con actos, que a pesar de que suponen el júbilo de muchos gays , lesbianas , transexuales y bisexuales, camuflan una política que parece más de regímenes poco o nada democráticos, esa que consiste en procupar diversión al pueblo para dejar fuera de juego las mentes lúcidas y críticas. Parece que el miedo de Ángel Llanos es escuchar todo esto por parte de los colectivos de Canarias. ¿Será por esto por lo que este año no se invita al colectivo Algarabía al izado de bandera?



El pasado 28 de Junio del 2008, cuando se izó la bandera del orgullo homosexual, lésbico, bisexual y transexual en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, muchos de los que allí estábamos presentes y muchos de los no presentes, depositábamos grandes esperanzas ante la ilusión del comienzo del trabajo por la normalización de los derechos de gays y lesbianas en la vida cotidiana, 365 días después la realidad poco ha cambiado.



En un tiempo de crisis como la actual, en los que la administración de los recursos públicos, los recursos de todos, tiene que cumplir si aún cabe criterios de prioridades basados sobre todo en cubrir necesidades básicas, evitando la marginación de personas con alto grado de vulnerabilidad, como muchos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, y sobre todo trabajar por la extensión de los derechos sociales y políticos a todos los rincones de nuestra Isla, la cantidad de fiestas y saraos montados con el dinero público en Santa Cruz no puede sino sonrojar a cualquiera.



Contratar a profesionales que trabaje en programas de erradicación de la homofobia y transfobia, que prevengan la desesperanza y el calvario de muchos ciudadanos y ciudadanas, que permitan viver la vida con dignidad, cuesta infinitamente menos que lo que se habrá gastado este ayuntamiento en estos eventos, pero parece que la lógica y la economía no funcionan, lo que si funciona es el oportunismo y el engaño.

¿Dónde están los planes, programas y proyectos que recojan la diversidad afectiva sexual de nuestra sociedad?, ¿dónde la atención educativa de la pluralidad, la formación de los profesionales que trabajan con los ciudadanos en temas LGTB?,¿donde los planes de trabajo para los más vulnerables, entre ellos los transexuales?. ¿Alguna institución pública de Tenerife puede hablar de ello? Desgraciadamente no, por más que los colectivos de ciudadanos y ciudadanas con el esfuerzo de muchos voluntarios y voluntarias han demandado, auspiciado y casi rogado.



Por otra parte, nos sorprende la figura de Florentino Guzmán, en estos días leíamos las declaraciones de su compañera de partido, la responsable regional de Igualdad, Inmigración y Movimientos Sociales, Franquet, en las que denunciaba este circo montado por Ángel Llanos, pero se olvidaba esta compañera que además del edil del PP, en el circo y con gran protagonismo está también el gran defensor de los derechos LGTB, éste que presenta en los plenos iniciativas de pincha , corta y pego, como hacen los alumnos de la ESO, y que cuando las lees ves que carecen de sentido o significado. ¿Qué pinta aquí este edil socialista junto con el edil del PP?, si alguien sabe la respuesta que conteste...



Cualquier responsable político de cualquier partido debe saber que bajo la bandera arcoiris no se esconderá jamás ni la menor hipocresía. Y para ello trabaja, deben saberlo, los ciudadanos y ciudadanas de las Islas.

ALGARABIA: algarabia@algarabiatfe.org
G 38840567 c/ Santa Clara nº1 Santa Cruz de Tenerife.

domingo 28 de junio de 2009

'No todo lo gay es guay'

DÍA DEL ORGULLO | Los retos del movimiento

Olga R. Sanmartín | Madrid

El modelo Chueca se cae. Este oasis dorado de cuerpos depilados, lofts y locales de moda cada año atrae a más gente a sus fiestas, pero, al mismo tiempo, están cobrando fuerza los colectivos que denuncian el "momento de decadencia" que atraviesa el movimiento y arremeten contra la "mercantilización" y la "banalización" que, en su opinión, envuelven el Día del Orgullo Gay.

Son las corrientes disidentes, grupos de homosexuales de izquierdas, por un lado, y de derechas, por otro, con un denominador común: su animadversión hacia al secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Pedro Zerolo, y hacia la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), a la que ven como una tendencia "zerolista" de "pensamiento único que es sierva del Gobierno y del poder".

El triángulo asociativo rosa tiene, pues, tres vértices: el mayoritario de la FELGTB (más de 50 asociaciones); el ácrata-utópico que encarna la veintena de colectivos unidos bajo la denominación de Transmaribolleras, y el posibilista de Colegas, 30 entidades agrupadas en una confederación que rompe tabúes al manifestarse contra Fidel Castro y contra Hamas o indignarse por que "se haya convertido en un insulto que te llamen de derechas".

En contra de 'Chuecalandia'
Transmaribolleras y Colegas no tienen mucho que ver, pero ambos reivindican una celebración "menos frívola" y "más solidaria" y se han desvinculado de la marcha que se celebra en Madrid el próximo 5 de julio, organizada por los empresarios y respaldada por la FELGTB bajo el lema Escuelas sin armarios.

"Tenemos una opinión contraria al concepto actual del Día del Orgullo, que es un carnaval. Nosotros lo hemos llamado Día Internacional de Derechos de Gays y Lesbianas", señala Rafael Salazar, presidente de Colegas.

"Nosotros nos manifestamos la víspera del día oficial, que es el 28 de junio, a favor de los inmigrantes homosexuales y contra la Ley de Extranjería del Gobierno", explica David Molina, del colectivo madrileño Acera del Frente, intregrado dentro de Transmaribolleras. "Hemos hecho un Orgullo de los olvidados en vez de exaltar las clases privilegiadas gays: los cachitas, los guapitos y los que tienen dinero".

"No todo lo gay es guay", apostilla Salazar. "Por cada uno que va en la carroza de Chueca hay 1.000 que viven en el pueblo amedrentados porque les llaman maricones. También hay gays en Arganda o en Móstoles".

Los gays que no son 'cool'
Los gays que no son cool dicen que son "independientes", "alternativos" y "antipartidistas". "A mí la FELGTB no me representa, en Cataluña es una desconocida", apunta Lluís Parera, del Collectiu Gai de Barcelona, transmaribollerista que define esta corriente como "un movimiento rompedor". "El nombre se compone de todo lo que nos llaman. Si ser marica, bollera y travolo es un insulto, nosotros decimos: 'Venga, adelante, insúltanos'. Nos distinguimos de los LGTB, que son lesbianas, gays, transexuales y bisexuales políticamente correctos, bienpensantes con un piso pagado por mamá".

Algunos de los colectivos transmaribolleros tienen nombres tan combativos como Guerrilla Travolaka, Euskal Herriko Gay (EHGAM), Queer Ekintza, D-Generadas, Panteras Rosas, FEAS (Feministas y Anticapitalistas), Maribolheras Precarias, Les Putes, Ex Dones, TNT-Trastornados... Estos grupos están asentados en Cataluña, País Vasco, Galicia o Aragón, simpatizan con el soberanismo territorial e identifican la FELGTB con el "centralismo de Madrid".

Antonio Poveda, presidente de la FELGTB, no comparte esta idea: "Estamos presentes en todas las comunidades autónomas, excepto Navarra. Nuestra línea política y de organización se decide por consenso. Somos críticos con el Gobierno cuando es necesario, y lo seguiremos siendo, como en la demora de su promesa de incluir el tratamiento transexualizador en la Seguridad Social o en su falta de voluntad para concretar compromisos con la diversidad afectivo-sexual en la educación. Pero existen movimientos totalmente respetables que no comparten estrategias como la nuestra y, aunque nunca les hemos criticado, sí hemos sido objeto de sus críticas".

Los pecados
Cuando se cumplen 40º años desde los disturbios en el bar neoyorquino de Stonewall que dieron lugar a la revolución gay, los colectivos disidentes admiten que el movimiento ha caído en pecados como las mencionadas falta de acción social, la desmesurada "comercialización" de su imagen y la excesiva dependencia de los partidos políticos, pero también denuncian el olvido y la marginación que sufren, por ejemplo, los transexuales; la imitación de estructuras heterosexuales y tradicionalmente (como el matrimonio); la falta de consenso en cuestiones cruciales (como la Ley contra la Violencia de Género), o el "aburguesamiento" en el que se ha sumido la lucha en los últimos años.

"El movimiento está falto de combatividad y de autocrítica", reconoce Mikel Martín, de Euskal Herriko Gay (EHGAM), también integrante de Transmaribolleras. "Nosotros tenemos un discurso que no se acerca a la gente y el resto sólo piensa en la pela", se queja Lluís Parera.

El futuro
Cuando, en 2005, el Gobierno aprobó la Ley del Matrimonio Homosexual, muchos miembros de este colectivo pensaron: ¿y ahora qué? Pero queda mucho por hacer. Los retos actuales del futuro pasan, según el histórico activista Jordi Petit, por "un conjunto de problemáticas que antes no eran visibles, como la tercera edad gay, el bullying en los institutos, los insultos en el fútbol, la acogida a los inmigrantes gays, los suicidios y depresiones en los jóvenes...".

Y otro reto, tal y como apunta la filósofa y teórica del género Beatriz Preciado, es "abrir un debate colectivo acerca de lo que entendemos por género y si queremos seguir reproduciendo socialmente un sistema binario masculino-femenino a través de la coerción social".

"Hoy sabemos científicamente que no hay dos sexos naturales, sino una multiplicidad cromosómica y morfológica", explica la discípula de Jacques Derrida y autora de Manifiesto contra-sexual, que lamenta que "quizá nadie recuerda qué se celebra el Día del Orgullo", convertido ya "en una celebración de la homosexualidad blanca y capitalista".

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/26/espana/1246050977.html

 
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